Zika en Cuba

Victoria en La Habana
ORLANDO GUTIÉRREZ-BORONAT | Miami | 1 de Julio de 2016 – 09:54 CEST.

El objetivo básico de todo régimen totalitario para asegurar su
permanencia en el poder y para reafirmar también su indigna definición
de la persona humana, es usurpar la capacidad de pensamiento propio de
la ciudadanía. Así vemos que muchos cubanos repiten, aunque estén en
contra de la dictadura, lo que esta quiere que piensen.

Así es que por estos días escuchamos decir, dentro y fuera de Cuba, en
cuanto a Berta Soler y la campaña “Todos Marchamos” se refiere, que “ha
habido una derrota en La Habana”, que las Damas de Blanco y la campaña
“Todos Marchamos” han perdido el espacio en la Quinta Avenida por no
saber contemporizar con la dictadura, por no ser razonables con los
represores, en realidad, en resumen, lo que quiere ocultar la Seguridad
del Estado cuando emite esta “línea” es que Berta Soler y la campaña
“Todos Marchamos” aspiran a despertar a nuestra sociedad, a nuestro
pueblo, y no aceptan el letargo que de manera inmediata nos lleva,
cuando menos, a la preservación en el poder de los Castro.

Vamos a empezar por decir que en el escenario cubano hay muchas
propuestas en el imaginario político: esquemas de transición, reclamos
de plebiscitos, plataformas electorales incipientes, ingenios de
participación en el mismo sistema de votaciones de la dictadura. Todas
estas son respetables desde mi punto de vista porque provienen del
pensamiento libre de ciudadanos amantes de la patria y porque en el
pensamiento libre está la semilla de la liberación, pero todas estas
propuestas, insisto, son frases en el imaginario político. No existen
actualmente en el terreno de la acción política. Lo que se manifiesta en
estos momentos en el terreno de la acción política es el esquema de
continuismo de una dictadura que se está vertebrando política,
económicamente y socialmente para pasar el poder a una generación nueva
de los Castro. Y frente a ese esfuerzo continuista, hay una resistencia,
una resistencia que heroicamente en las calles del país y principalmente
aunque no exclusivamente en las filas de la unitaria campaña de “Todos
Marchamos”, está enfrentando al régimen en el espacio público de manera
cívica y decidida.

Ninguna resistencia tiene como objetivo la conquista de territorio. La
ocupación de espacios es una metáfora para algo mucho más importante, la
lucha real: la contienda por el corazón de un pueblo. Y por los últimos
59 domingos, un nutrido grupo de patriotas, principalmente en La Habana
pero también en otras partes del país, un nutrido grupo de patriotas
encabezados por damas cubanas vestidas de blanco, portando gladiolos,
han enfrentado golpes, patadas, inyecciones, mordidas, navajazos,
escupitajos, llaves de judo y golpes de karate, para levantar el corazón
de un pueblo, para despertar la conciencia de la nación, para salvar el
alma de la nación cubana, para que nuestro Estado pueda resurgir de sus
cenizas como república al servicio de los derechos inalienables de
nuestra estirpe cubana.

Hay una posición de resistencia que marcó lo mejor de la nación cubana
desde los inicios del horror castrista. Hay un camino de resistencia
cívica allanado por el Comité Cubano de Derechos Humanos, por Concilio
Cubano, por el Proyecto Varela, por el Ayuno de Tamarindo, por el
Movimiento Nacional de Resistencia Cívica Pedro Luis Boitel, por los
movimientos de lucha agrupados en el Frente Nacional de Resistencia
Cívica. Todos Marchamos comenzó con el ejemplo de resistencia dado por
tantos y tantos miles de cubanos que no han aceptado ni la dictadura ni
la blandenguería de los aliados y se han erguido desde sus propias
condiciones y circunstancias para luchar por la patria, ejemplo
encarando por nuestros presos plantados en las prisiones políticas.
Pero lo que es innegable es que Todos Marchamos y las Damas de Blanco
son hoy la expresión más clara de esa resistencia que esta hoy en las
líneas frontales, luchando por despejar las tinieblas que ahogan nuestra
alma nacional.

¿Y qué quiere decir apoyar a Todos Marchamos? Vamos a estar aún más
claros: apoyo a Berta Soler y a Ángel Moya, a la directiva de las Damas
de Blanco y a los integrantes del Foro de Derechos y Libertades, porque
estos cubanos son hoy el epicentro de la resistencia. ¿Y qué es la
resistencia? La resistencia es el grito de vida del pueblo cubano.
Porque a lo que verdaderamente nos enfrentamos, lo que estamos tratando
de evitar, es la desaparición del pueblo cubano.

El resultado real, orgánico, del totalitarismo castrista ha de
encontrarse en un lugar: en el daño a la vida de los cubanos. Y el que
quiera la respuesta real a lo que ha significado el comunismo para la
vida nacional cubana lo que tiene que hacer es mirar el horror de la
tasa de natalidad cubana, el horror de las estadísticas de aborto en la
sociedad cubana. Desde el advenimiento del castrismo al poder, la
población cubana, al contrario del resto de los países latinoamericanos
y de la región en su conjunto, no ha logrado duplicar su tamaño. Esto
es catastrófico.

Un pueblo comienza a morir cuando las mujeres optan por no ser madres,
cuando aterrorizadas por el presente angustioso y terrible que vive el
país, optan por no condenar a sus hijos al mismo. Por eso, en una
tierra que en angustiosa protesta las mujeres rehúsan parirle población
al desastre socialista, tienen que surgir las Laura Pollán, las Berta
Soler, que le reivindican la dignidad y el decoro al ser madre cubana, y
de luchar por un futuro de libertad, como aquella madre nuestra, Mariana
Grajales, que nos enseñó a todos a ser cubanos. Cuán real, cuán bello
que sean madres cubanas las que hoy encabezan la lucha por la libertad
de un pueblo que está muriendo.

Cada vez que un cubano se levanta contra la sentencia de muerte que el
totalitarismo le ha impuesto al pueblo de Cuba, renace la esperanza,
sobre todo hoy, cuando las Damas de Blanco, seguidas por hombres y
mujeres valientes, le han mostrado al pueblo como luchar, como resistir.
No, no hay derrota en la Habana. Atacan a Berta, a Angel, a las Damas, a
Todos Marchamos, a toda la resistencia, porque está avanzando en un
terreno donde no puede avanzar la dictadura: el corazón del pueblo.
Derrota para un pueblo esclavo y moribundo es que en sus calles no se
levanten voces contra el oprobio, victoria es cuando sus hijas e hijos
se levantan para luchar por la esencia de la vida misma que es la
libertad, pues tal como dijo el filósofo estadounidense Emerson, cuyas
ideas influyeron mucho en nuestro Apóstol: lo que el oxígeno es para los
pulmones, la libertad es para el alma del hombre.

Source: Victoria en La Habana | Diario de Cuba –
www.diariodecuba.com/cuba/1467335834_23515.html

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *